He estado enseñando desde hace 8 años en Colombia, inicialmente con niños con parálisis cerebral, después en un colegio público con niños de tercero de primaria y por último en una universidad. Adicional a esto, he tenido la oportunidad de ver cómo se enseña en distintas partes de Colombia y en Estados Unidos. La educación tiene varios matices dependiendo del contexto específico en donde se lleve a cabo, en el caso particular de Colombia estudiar es un lujo, no solo en el sentido de la poca cobertura, calidad de las instituciones educativas y costos, sino en tanto que es considerado a nivel nacional como un diferenciador social y una manera de escalar económicamente. Esto se debe en parte a que los trabajos técnicos y los trabajos que no requieren de un título universitario son subvalorados y muy mal remunerados.
“Si usted no va a la universidad no es nadie”
podría sintetizar parte de la problemática. En tanto que muchos de los estudiantes actuales se enlistan en la universidad por una promesa de un futuro económico prometedor, donde la idea de conocimiento o interés por el conocimiento pasa a un plano menos relevante. Más que un interés vocacional hay un direccionamiento desde la mayoría de colegios hacia el trabajo, esto en parte tiene que ver con los lineamientos de la OCDE que están encaminados a producir trabajadores.
En general en Colombia la educación hace parte de una gran línea de producción, el colegio en parte es una guardería para que los padres puedan ir al trabajo mientras que progresivamente se van adaptando los estudiantes a las demandas del mercado. En parte se tienen en cuenta las aptitudes de los estudiantes pero eso solo es en parte verdad ya que la mayoría de colegios por un lado no proporcionan educación de alta calidad y por el otro solo ofrecen algunas ramas del conocimiento limitando el panorama educativo, laboral y social del estudiante. En los últimos años de colegio en muchos casos los padres escogerán por su hijo la carrera que debe estudiar basándose en lo que ellos consideran que dará una mejor salida económica. El ingreso a la universidad estará mediado por unas pruebas de selección múltiples y estas pruebas se convierten también en un mecanismo de medición del rendimiento y la calidad de los colegios a nivel nacional. Tanto es así que en los dos últimos años de colegio preparan a los estudiantes (en algunos colegios) para esas pruebas, esto es una contradicción en términos cuantitativos y morales, por un lado si la prueba está formulada para medir la educación a lo largo del colegio, la medición estaría alterada por los cursos que preparan a los estudiantes para sacar altos puntajes en estas pruebas, se les prepara para cómo responder pruebas de selección múltiple, de esta manera por un lado la institución puede tener un buen puntaje y el alumno podrá ser admitido en una universidad de alta calidad cuando se gradué del colegio. La existencia de los cursos de preparación para estas pruebas surge como solución al verdadero diagnóstico: que la formación en los colegios no es la adecuada y debe ser replanteada. La solución más práctica fue desarrollar cursos que hagan buenos puntajes (mucho más económico) en vez de reformular la educación en los colegios. Como resultado, las pruebas del estado (ICFES) y las pruebas PISA no nos dicen nada. Que un estudiante tenga un alto puntaje o no, no es un indicador de que tanto conocimiento posee o que tan inteligente es, a lo más no indica qué tan bueno es el estudiante para realizar pruebas de selección múltiple, ya que al tener estudiantes muy bien preparados que les va bien y otros que no lo están que sacan igual puntaje el mecanismo de medición está completamente corrompido. Posterior a esto el estudiante en Colombia ya está encaminado hacia entrar directamente a la universidad. Dependiendo de su contexto académico, el estudiante podrá o no tener unas buenas bases, hemos tenido casos de estudiantes que durante los últimos años de colegio no tuvieron profesor de cálculo o hemos tenido casos que, a pesar de tener los puntajes correctos en las pruebas de estado, su nivel de castellano, inglés y/o matemáticas es muy bajo haciendo imperativo que el estudiante tome cursos complementarios en la universidad. Casi una totalidad de los estudiantes no tienen ningún tipo de formación humanística.
Otra de las problemáticas cuando se ingresa a la universidad es el desplazamiento, ya que en el país la oferta académica de alta calidad está concentrada en unos pocos departamentos. De esta manera el estudiante no solo debe abandonar su lugar de origen, sino que también el conocimiento impartido en la universidad por lo general no le permitirá volver a su lugar de origen pues no podrá implementar el conocimiento allá o por falta de oportunidades laborales o porque el conocimiento no tiene nada que ver con su territorio de origen. Otra problemática gradual tiene que ver con la seguridad para el aprendizaje ya que la medición de notas y promedios ha desplazado la preocupación de aprender a la necesidad de buenos promedios.
Otros problemas como la deshonestidad académica se concentran alrededor de esto al igual que la imposibilidad para el estudiante de fracasar, de fallar, de experimentar, la imposibilidad de que la educación sea la implementación de lo humano y lo humano en tanto variable. La competencia por altos promedios se ha puesto por encima del desarrollo de fortalezas colectivas y de comunidad y el desarrollo de proyectos grupales. La educación ha implementado una idea de excelencia y éxito nociva para la salud mental de los estudiantes y en general que va en contravía de la felicidad de las personas y el desarrollo de una ética personal. Las becas exigen un promedio determinado a el becario, pero una vez más estas exigencias no tienen en cuenta el lado humano del estudiante.
Por otro lado, se encuentran las pruebas para ingresar a la universidad pública que no tienen en cuenta que la mayoría de los jóvenes colombianos no tuvieron una formación primaria y secundaria buena, excluyéndose de la posibilidad de estudiar. Este diagnóstico permite aproximarnos a algunas posibles soluciones, sin embargo, al entender que las instituciones educativas están mediadas por el estado y sus intereses de turno, se dificulta la gestión de recursos que posibiliten estos cambios.